Corea Del Sur .- Por cuarta ocasión en menos de un año, el presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, y la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, se reunieron en una muestra de solidaridad y cooperación que plantea reforzar sus lazos como dos de las economías más robustas de Asia-Pacífico.

En un encuentro marcado por la cordialidad, en el que Lee recibió a su contraparte nipona en su ciudad natal, ambos líderes acordaron profundizar la cooperación en materia energética y ampliar el intercambio de productos petroleros entre ellos y con otros socios regionales.

De acuerdo con la premier japonesa, la solidaridad entre Tokio y Seúl es fundamental para promover la estabilidad en la región Asia-Pacífico, por lo que la reunión con su contraparte coreana fue fructífera en tanto logró establecer dos ejes de cooperación.

“Acordamos establecer una cooperación Japón-Corea del Sur basada en dos pilares: el fortalecimiento de la resiliencia del suministro energético, que incluye el refuerzo de reservas en la región del Indo-Pacífico para contribuir a la seguridad de las cadenas de suministro en el sector energético, incluyendo productos relacionados con el petróleo, y el fortalecimiento de la seguridad energética de ambos países mediante intercambios mutuos y operaciones de swap de crudo, productos petrolíferos y gas natural licuado”, escribió Takaichi en redes sociales.

Por su parte, el presidente Lee caracterizó la situación global como “una tormenta” en la que la comunicación entre países que comparten valores y visiones es más necesaria que nunca; más aún, la coordinación entre los jefes de gobierno de ambos países que ha permitido expandir la relación entre regiones al interior de los dos países y permitir que la cooperación, aunque guiada por las capitales, se desarrolle en línea con los intereses comerciales y económicos.

Tanto para Lee como para Takaichi, fortalecer la relación con un competidor en lo comercial y un vecino con diferencias históricas se ha vuelto una prioridad de política exterior a razón de los cambios geopolíticos originados del otro lado del océano.

Diferencias entre las respuestas surcoreana y japonesa a la crisis energética

La crisis energética global, detonada por la guerra en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz, ha impactado principalmente a Asia, el destino habitual de las exportaciones de los países del Golfo Pérsico; Corea del Sur y Japón son de los países cuyas economías son más dependientes al flujo de energéticos proveniente de Medio Oriente.

Pese a ello, la situación energética de Tokio y Seúl presenta contrastes que determinarán si la nueva estrategia de cooperación puede resultar en una estrategia de largo plazo entre potencias medias o si, por el contrario, las buenas intenciones responden solo a la coyuntura en Irán.

Con un aumento en la demanda de energía del 93% entre 2000 y 2024, Corea del Sur encara el reto de mantener el crecimiento de una economía industrial que transita a un país de servicios mientras balancea las metas ecológicas que se ha planteado a sí misma.

En 2024, Corea del Sur importó 84% de toda la energía utilizada en el país, un aumento del 48 % en lo que va del siglo, y en conjunto, el gas natural licuado y el petróleo y sus derivados representan el 57%  de toda la producción energética del país, por lo que el acuerdo con Japón se presenta como una oportunidad para garantizar el suministro de energía.

En contraste con lo acordado con Tokio, Seúl se ha impuesto la meta de alcanzar la neutralidad de carbono en 2050. Para ello, ha apostado por reducir la dependencia de combustibles fósiles al aumentar la producción de energía nuclear, que actualmente representa el 17%  de lo producido en el país; sin embargo, aunque la energía nuclear significa el 79 % de la producción doméstica, las restricciones al desarrollo de un programa de refinación totalmente coreano mantienen al país dependiente de la venta de material fisionable por parte de Estados Unidos.

Para Japón, en donde la política energética prioriza la seguridad con base en grandes reservas de hidrocarburos, la inestabilidad en Medio Oriente ha significado dejar de lado las metas medioambientales y aumentar la producción doméstica con base en plantas de carbón, como medida de corto plazo, mientras que preparan los 19 reactores nucleares que el archipiélago tiene subutilizados para su operación total.

En conjunto, la primera ministra Takaichi espera que estas medidas reduzca la dependencia de sus importaciones desde Medio Oriente en un 40 por ciento en el largo plazo.

La coordinación en Seguridad entre Tokio y Seúl

El encuentro entre Takaichi y Lee sirvió también como una oportunidad para que ambos líderes reafirmaran sus compromisos en materia de seguridad en lo que concierne a Corea del Norte y los embates chinos en la región. La mandataria japonesa afirmó que la cooperación tiene que incluir a Estados Unidos como un socio clave para la estabilidad regional.

A pesar de que desde Seúl la cooperación con Tokio también se ve como fundamental, la necesidad de reforzar los lazos regionales llega como respuesta a la exigencia de su principal socio en materia de seguridad, Estados Unidos, que pide que tanto Corea del Sur como Japón tomen una parte más activa en su propia defensa y en la estabilidad de la zona Asia-Pacífico.

Si bien Seúl se prepara para tomar el mando de su propia defensa antes de que termine el periodo de gobierno de Lee, el principal cambio en política de seguridad de la región llega desde Tokio, donde la primera ministra ha comenzado a aumentar el presupuesto de defensa del país en un intento de rearme que choca con límites tanto presupuestarios como constitucionales; sin embargo, la participación cada vez más frecuente de Japón en ejercicios militares extraterritoriales indica la anuencia tanto de Estados Unidos como del resto de sus socios en la región en el nuevo papel que juega el archipiélago en la estabilidad de la zona.