Un partido épico, histórico. Un final de pura agonía que tuvo de todo. Una de las finales de todos los tiempos en la que el Real Madrid no ha podido con el Olympiacos (92-85). Un partido de los que cuesta explicar, de final de frenopático. Con argumento y guión de película. Y un desenlace doloroso para los blancos, que han jugado un partido de baloncesto excepcional en las condiciones más salvajes y extremas que se recuerdan en un finalista de Euroliga.
Un duelo que tuvo de todo. En la pista y alrededor. Ambiente totalmente hostil, griegos desatados, decisiones arbitrales muy discutibles en los momentos finales, sobre todo la falta pitada a Campazzo sobre Walkup, bengalas en las gradas, actitudes desagradables, el OAKA vestido de rojo, megafonía teniendo que llamar al orden al público.
Y en lo deportivo, no es sencillo explicar lo vivido en el OAKA. Porque el Real Madrid estaba 8 abajo a falta de 36 segundos (88-80), pero llegó a tener un triple para empatar el partido después de tirar a fallar un tiro libre. Andrés Feliz no lo metió y ahí se acabó la final blanca. Una final difícil de olvidar.
Un choque que Sergio Scariolo arrancó con el mismo quinteto de inicio que en las semifinales y unas órdenes claras: defensa de mucha responsabilidad individual, sin ayudas de los interiores, con muchos cambios defensivos y presión muy alta. Intensidad y supervivencia. Y el inicio fue impecable: 7 puntos de salida de Trey Lyles (acabó el cuarto con 13) y 1-9 de parcial de salida hasta una máxima de 3-15, cuando llegó la segunda falta de Facundo Campazzo que le llevó al banquillo.
Se repuso Olympiacos, reduciendo las ventajas a base de castigar la pintura con Vezenkov (6 puntos en el primer cuarto), pero el equipo blanco mantuvo un alto nivel de acierto y pudo sujetar el rebote (8-7 en los primeros minutos) incluso con quintetos extremos, con combinaciones que juntaban a Maledon, Feliz, Abalde, Okeke y Deck. Un primer cuarto prácticamente perfecto de los blancos, que lo cerraron 19-26.
El segundo cuarto trajo las primeras turbulencias para los blancos. Olympiacos dominaba el rebote y defensivamente consiguieron bajar el acierto del equipo de Scariolo, que seguía exprimiendo cada jugada, sujetando como podía al transatlántico heleno. Y a falta de 2′ llegó la primera ventaja de Olympiacos.
Al Real Madrid no le entraron los triples en este tramo y los griegos se pusieron arriba por primera vez en todo el partido (38-36) con un parcial de 7-0 y 5 puntos de Evan Fournier, autor de 8 puntos este cuarto. El soporte de los blancos seguía siendo Trey Lyles. El recital del canadiense fue brutal en la primera parte, con 21 puntos y un nivel de acierto salvaje (5 de 6 en triples) que aferraba a los blancos al sueño de creer que lo imposible era posible. Subía el nivel físico, los contactos y el Olympiacos doblaba la batalla del rebote (20-10 al descanso).
