El primer ministro canadiense, Mark Carney, propone a Estados Unidos una asociación bilateral de fortalezas ante la competencia internacional que advierte con desplazar la superioridad de Norteamérica; esto, en el marco de las revisiones del T-MEC.
En un discurso en el Club Económico de Nueva York, Carney advirtió que el cambio de las políticas comerciales estadounidenses han provocado una “ruptura” que hace del mundo un lugar más dividido y peligroso, por lo que su país apuesta por fortalecerse internamente y, a la par, expandir sus alianzas comerciales. Con ello, Estados Unidos tiene la oportunidad de aprovechar la fuerza de un socio “confiable y predecible” para garantizar la competitividad de la región.
“Sabemos que, a pesar de que Canadá y Estados Unidos han tenido sus diferencias a lo largo de los años, siempre hemos podido, eventualmente, superarlas. Porque nuestros valores compartidos y nuestros intereses comunes son profundos (…) Los Estados Unidos se acercan a su cumpleaños 250 como el país más dinámico, resiliente e inventivo que el mundo ha conocido; un país cuyos valores fundacionales de libertad, democracia y apertura deberían continuar sirviendo como guías para su futuro y para el del mundo. Ese futuro debe incluir una nueva alianza con Canadá”, aseguró Carney frente a banqueros y empresarios neoyorquinos.
El tono conciliatorio que utilizó el primer ministro canadiense contrasta con la hostilidad que ha caracterizado su relación con un Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, quien con sus amenazas a la soberanía canadiense e imposición de aranceles sobre los productos que no entran dentro del T-MEC, significaron el comienzo de un enfrentamiento comercial que ha afectado a ambos países.
Mientras Washington impuso un gravamen del 50 por ciento sobre los 50 mil millones de dólares en importaciones canadienses de acero, aluminio y cobre, así como en maderas y productos derivados, Canadá respondió con aranceles sobre licores estadounidenses y en automóviles cuya fabricación no cumpla con los requisitos de origen del convenio trilateral.
Los beneficios del T-MEC para Canadá
Pese a la actitud hostil de ambos gobernantes, Canadá es el segundo socio comercial más importante de Estados Unidos, solo por debajo de México. En 2025, Washington exportó 426 mil millones de dólares en bienes y servicios hacia su vecino del norte; esta cifra, calculada por el Buró de Análisis Económico de Estados Unidos, refleja la penetración de los servicios estadounidenses en el país del norte, donde la Unión Americana usualmente opera un superávit con Ottawa.
La fortaleza de la relación comercial evidencia la complementariedad de las dos economías, posibilitada por el T-MEC, que mantiene el 87% de las exportaciones canadienses libres de aranceles; sin embargo, Canadá ha quedado mayormente fuera de la revisión del acuerdo que tendría que finalizar antes del 1 de julio.
A finales de abril, tras las exigencias de Washington por modificar las reglas de origen que permiten a productos canadienses entrar a Estados Unidos libres de impuestos, Carney aseguró que Canadá no permitiría que la Casa Blanca impusiera los términos de la revisión del T-MEC y los principales negociadores del lado canadiense comenzaron a preparar para un escenario donde, en vez de la ratificación, se tengan que someter a revisiones anuales durante el restante de la administración Trump.
Ante la élite industrial y financiera de Nueva York, el primer ministro aseguró que Canadá ha hecho propuestas específicas a Estados Unidos para fortalecer el acuerdo y trabajar en sectores estratégicos que actualmente se encuentran fuertemente competidos por actores no regionales.
Actualmente Canadá es proveedor del 85% de la energía eléctrica y del 60% del petróleo que importa la Unión Americana, y de acuerdo con Carney, el gigante del norte está listo para continuar como el principal socio energético de Estados Unidos; más aún, el mandatario canadiense ofreció a los negociadores estadounidenses continuar por ese camino y expandir esa cooperación hacia minerales estratégicos para garantizar el suministro de materias primas que necesita la revolución digital y enfrentar los retos futuros que traiga consigo la adopción de la inteligencia artificial.
Carney, su estrategia para fortalecer a Canadá
A pesar de los ofrecimientos de Carney para forjar una nueva alianza con Estados Unidos, el mandatario presentó la propuesta como oportunidad para sus vecinos del sur de cooperar con una Canadá más fortalecida y cuyas opciones no se limitan a la región.
Durante el año y medio en el que Carney ha estado al frente del gigante del norte, Canadá ha experimentado cambios fiscales que apuestan por convertir al país en el miembro más atractivo del G7. Con recortes de impuestos en ingresos, ganancias capital e inversiones, Ottawa logró captar más de 1 billón 600 mil millones de dólares en Inversión Extranjera Directa en 2025, de acuerdo con datos del propio gobierno. Además, al invertir al interior y recortar el gasto público, se estima que Canadá será el país del G7 que más crezca en 2026.
Si bien Carney mostró a Canadá como un socio atractivo con el cual hacer negocios, también dejó claro, frente a las élites neoyorquinas, que su país tiene metas que van más allá del territorio entre el paralelo 49 y el Río Bravo. Recordó que en el último año, su gobierno ha cerrado 56 tratos sobre minerales críticos con 10 países y firmado 20 acuerdos comerciales y de seguridad. También señaló el trabajo que se hace para entendimientos similares con Mercosur, India y la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental.
El primer ministro canadiense apuntó que en la siguiente década, la meta de su país sería duplicar las exportaciones fuera de Estados Unidos.
