Venezuela.- A más de cinco días del doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado miércoles, las autoridades gubernamentales ya reportan al menos mil 430 personas fallecidas y miles de heridos. La Guaira, el estado colindante con Caracas, se mantiene como la zona cero de la devastación.

Pasadas las 100 horas desde los sismos, los equipos de rescate trabajan a contrarreloj para hallar sobrevivientes atrapados. A estas labores de socorro y recuperación se suman equipos de rescate extranjeros que continúan llegando al país.

Sin embargo, las familias afectadas enfrentan serias dificultades para recuperar los cuerpos de sus seres queridos. Es el caso de Lohengry Fuentes, de 37 años, quien sobrevivió junto a sus hijos pero perdió a cuatro miembros de su familia: su padre, su hermana y dos sobrinos de 16 y 5 años.

“Murieron mi papá, mi hermana, su hija de 16 años, su bebé de cinco años. A mi papá no lo hemos logrado sacar de ahí”, lamentó Fuentes, solicitando el apoyo urgente de los rescatistas para extraer el cuerpo de su padre, el cual permanece bajo los escombros de su vivienda de dos pisos.

La emergencia ha dejado en evidencia las carencias en la infraestructura de salud. Fuentes, quien sufrió una fractura de mandíbula, denunció que en el hospital naval donde fue atendida no pudieron realizarle radiografías debido a la falta de equipos médicos.

Su madre permanece hospitalizada tras ser sometida a una cirugía, y aún desconoce el fallecimiento de su esposo y nietos.

Ante la pérdida de sus hogares, cientos de damnificados se han visto obligados a instalarse en espacios abiertos de La Guaira. En estos refugios improvisados se reportan las siguientes condiciones complicadas como falta de baños, cocinas improvisadas y sobrevivencia gracias a los donativos de otros países.