El memorándum de entendimiento que garantizaba el cese de hostilidades entre Irán y Estados Unidos ha terminado pero las negociaciones que el acuerdo facilitó continúan su curso, así lo declaró el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en un mensaje en su red social.

El mensaje de Donald Trump corona una semana de intercambio de agresiones entre la Marina estadounidense y las fuerzas de seguridad de la República Islámica que comenzó por el control de las rutas de navegación del Estrecho de Ormuz y ha escalado, nuevamente, hasta envolver a los países árabes que hospedan activos militares estadounidenses.

Qatar, aliado estadounidense que ha fungido como interlocutor con el régimen iraní, envió este viernes negociadores a Teherán en un intento por restablecer el acuerdo que había permitido la apertura gradual del Estrecho de Ormuz y evitado ataques a su territorio; sin embargo, anteriores intentos de conciliación han tenido pocos resultados concretos.

La República Islámica busca afirmar su control sobre el Estrecho de Ormuz, el paso marítimo por el que navega una quinta parte de los hidrocarburos del mundo y que ha funcionado como la herramienta de presión más efectiva del régimen iraní; el régimen iraní insiste en que el tránsito por los 33 kilómetros que separan sus costas con las de Omán deberían ser administradas por ambos países y no, como era hasta el inicio de la guerra, por autoridades internacionales.

Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica aseguran que durante las tres semanas que duró la tregua con Estados Unidos el tráfico en el estrecho aumentó hasta llegar al 50% de lo registrado antes de la guerra y afirman que la navegación por esa ruta crítica se mantendrá abierta siempre y cuando se sigan las instrucciones de las autoridades iraníes. Teherán pretende imponer un sistema de cuotas con el cual el tráfico marítimo se convierta en una nueva fuente de ingresos para el país.

Por su parte la Organización Marítima Internacional, agencia de las Naciones Unidas que regula la navegación comercial, exhortó a la comunidad internacional a rechazar el reclamo de soberanía iraní sobre el Estrecho de Ormuz. De acuerdo con la agencia internacional, la imposición de un cuerpo burocrático, como el creado por Irán para controlar el tráfico por el estrecho, es una violación  no soló al derecho internacional sino también a la soberanía de los países colindantes.