Arabia Saudita.- Después de años de guerras y represión, el futuro de Gaza se vislumbra esperanzador; en parte, por la colaboración que está mostrando Hamás, el grupo que gobernó la Franja por casi dos décadas.

Fue a finales de julio pasado que el grupo islamista aceptó la Hoja de Ruta, un plan que, entre otras cosas, solicita el desarme total de Hamás y el traspaso de su gobierno a un grupo de especialistas palestinos.

Con la colaboración de Hamás a la Hoja de Ruta, que es parte del Plan de Paz propuesto en 2025 por Estados Unidos para pacificar la región, la comunidad internacional celebró su decisión, entre ellos países de Medio Oriente como Arabia Saudita y Qatar, así como la Unión Europea.

“Si Hamás realmente deja las armas, sería aceptar la muerte de la organización política. Eso sería histórico, pero la parte difícil no está ahí, está en que ellos abandonen sus actividades del terrorismo, (porque) si dentro de la organización de Hamás, que tiene a miles de combatientes, algunos no están de acuerdo con deponer las armas y continúan en su lucha utilizando el terrorismo, entonces esa vía todavía la tendríamos sin resolver”, asegura en entrevista Nadia Cattan, historiadora y analista de Medio Oriente.

Los combatientes en contra de desarmarse podrían apegarse a uno de los reglamentos que integran el Pacto de Hamás firmado en 1988, un año después de la creación del grupo islamista.

En el Artículo 12 del Pacto de Hamás, por ejemplo, se establece que “resistir y someterse al enemigo se convierte en un deber individual de todo musulmán, hombre o mujer”. Así también, en el Artículo 7, se lee que el también llamado Movimiento de Resistencia Islámica “es uno de los eslabones de la cadena de la lucha contra los invasores sionistas”.

Ante la probabilidad de que los combatientes renuncien a su lucha contra los sionistas y acepten dejar sus armas, Cattan afirma que “estaríamos viendo por fin un lado positivo de la organización terrorista que pone primero el bienestar de su pueblo antes que su ego y sus deseos personales”.

Cattan explica que aunque en un principio Hamás construyó escuelas y hospitales para ganarse la confianza de la gente, una vez en el poder se dedicó a construir diferentes métodos para destruir al Estado de Israel, destinando millones de dólares al año en túneles subterráneos, misiles y cohetes hasta llegar al conflicto actual.

¿Qué orilló a Hamás de dejar sus armas y transferir su gobierno?

Pese a que el objetivo primordial de Hamás es proteger al territorio palestino del “proyecto sionista”, su aceptación a la Hoja de Ruta pudo derivarse a las religiones de quienes gobernarán el territorio palestino.

De acuerdo con lo establecido en la Hoja de Ruta, Hamás y otras facciones acuerdan que toda las funciones de gobernanza civil y seguridad en Gaza serán transferidas al Comité Nacional para la Administración de Gaza, que gozará de plena independencia en el cumplimiento de sus responsabilidades, sin ninguna interferencia.

Acorde el Plan de Paz planteado por Estados Unidos, el Comité Nacional para la Administración de Gaza será “palestino tecnocrático y apolítico, integrado por palestinos cualificados y expertos internacionales”. Entre sus deberes estará llevar a cabo una auditoría integral de los asuntos financieros y administrativos en Gaza y proteger, recuperar y administrar los activos y recursos públicos.

En el Artículo 31 del Pacto de Hamás de 1988 se menciona que pueden coexistir el islam, el cristianismo y el judaísmo siempre y cuando la paz y la tranquilidad se dé bajo el amparo del islam sin ningún cuestionamiento; de lo contrario, y si algunos de los seguidores de las otras religiones toman el poder, “solo habrá matanzas, desplazamiento y terror”.

Nadia Cattan asimila que la parte positiva de que el próximo gobierno esté integrado no solo por especialistas, sino por personas palestinas que no tengan inconveniente en coexistir con el Estado de Israel, hace que “los palestinos no se sientan abusados u ocupados por gobiernos extranjeros”.

Israel seguirá protegiéndose de posibles ataques 

Dentro de la Hoja de Ruta, además de establecerse que Hamás deberá dejar sus armas y transferir el gobierno de Gaza, sentencia que Israel también debe participar en el cese de las operaciones militares.

Días después de que Hamás aceptó desarmarse, Israel confirmó que sus fuerzas se retirarían de Gaza cuando el grupo islamista se desarmara por completo. Mientras tanto, el Estado israelí ha seguido lanzando ataques para prevenir cualquier golpe sorpresivo.

En opinión de Cattan, pese a que Israel sea sumamente criticado por periodistas, organismos internacionales o incluso mandatarios de otras naciones por sus ataques a la Franja, “el Estado de Israel tiene que cuidar su seguridad”, sobre todo después de haber descuidado la frontera con Gaza, lo que dio pie al ataque que Hamás perpetró el 7 de octubre de 2023, cuando combatientes del grupo islamista ingresaron ilegalmente a territorio israelí y asesinaron a mil 200 personas, muchos a quema ropa, y secuestraron a 250, incluidos cuerpos sin vida.

En el punto 16 del Plan de Paz estadounidense, se detalla que las Fuerzas de Defensa de Israel cederán progresivamente el territorio de Gaza hasta que se retiren completamente de la zona, con la excepción de un perímetro de seguridad que se mantendrá hasta que la Franja esté debidamente protegida contra cualquier resurgimiento de una amenaza terrorista.

Bajo el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, el gobierno israelí confirma que seguirá luchando hasta terminar con Hamás y cualquier grupo que represente una amenaza para la existencia de su Estado, primordialmente sostenidas económica y militarmente por Irán, que también ha sido objeto de ataques por su desarrollo nuclear, el cual utilizaría para terminar con Israel.