Estados Unidos .- El asedio estadounidense al régimen cubano continúa y este jueves el Departamento de Estado anunció una nueva ronda de sanciones en contra de cinco empresas cubanas y ocho individuos que han ayudado a la isla a obtener armas y mantener relaciones con milicias antagonistas hacia Washington.
Bajo la acusación de ser un Estado patrocinador del terrorismo que usa sus agencias de defensa e inteligencia para espiar a los Estados Unidos, propagar “la venenosa” ideología marxista y servir como plataforma para adversarios estadounidenses, la agencia a cargo de Marco Rubio bloqueó cuentas de cinco paraestatales importadoras de materiales bélicos o cuyas actividades podían servir para modernizar la milicia cubana.
En adición a las sanciones en contra de las entidades propiedad del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Departamento de Estado también sancionó a ocho individuos que han servido como enlace entre los ejércitos de Rusia y China y cuya labor ha facilitado la transferencia de tecnología y conocimientos entre los rivales de Estados Unidos.
En el comunicado que lista a los nuevos sancionados, el Departamento de Estado, advierte a la comunidad bancaria internacional proceder con cautela en su relación con los sujetos penalizados, pues cualquier operación que pueda ser considerada cooperación será motivo de sanciones estadounidenses.
Esta nueva ronda de sanciones aumenta la presión en la isla y es consistente con la renovada campaña de presión que el gobierno estadounidense ha sostenido sobre Cuba. Encabezada por Marco Rubio, quien asegura que la Casa Blanca no permitirá una nación rebelde con capacidades militares en su puerta, la nueva campaña en contra de Cuba ha retomado elementos de la Guerra Fría para enmarcar al gobierno revolucionario como una amenaza para la seguridad nacional por su cooperación con países rivales.
Con el reporte “Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI”, el Departamento de Estado asegura que, pese a las seis décadas de sanciones que han mutilado su economía, el gobierno cubano planea una revolución marxista a escala continental que elimine a los Estados Unidos. Si bien desde el inicio del gobierno del presidente Donald Trump se ha propiciado una relación hostil hacia Cuba, tras el arresto del presidente venezolano, Nicolás Maduro, Washington ha aumentado la presión hacia la isla, declarando una emergencia de seguridad y levantando nuevas y más onerosas sanciones contra las instituciones cubanas.
Hasta el momento Cuba no ha respondido a las sanciones estadounidenses; sin embargo, en anteriores ocasiones el presidente, Miguel Díaz-Canel, ha denunciado que las sanciones no son un golpe quirúrgico contra el gobierno cubano sino una estrategia para provocar un estallido social al interior de la isla.