Un custodio que convivió con Diego Armando Maradona antes de su muerte describió en el juicio contra su equipo médico el deterioro físico del astro y cuestionó la atención que recibió durante su internación domiciliaria.
Aníbal Domínguez, custodio de Diego Armando Maradona desde 2015, relató ante el tribunal que sigue el juicio contra el equipo médico del astro del futbol, cómo fueron los últimos días del “Diez”.
Domínguez describió un panorama delicado durante la semana que convivió con Maradona en la vivienda de Tigre, entre mediados de noviembre y el 22 de noviembre de 2020.
Según declaró, el exfutbolista “comía poco”, sufría incontinencia urinaria, permanecía acostado durante largos periodos y presentaba síntomas de abstinencia de alcohol.
También afirmó que el exseleccionado argentino mostraba una evidente retención de líquidos. “Tenía retención de líquido, estaba hinchado”, aseguró.
El custodio agregó que el comportamiento de Maradona también había cambiado. “Diego estaba de mal humor, trataba mal a todo el mundo”.
Domínguez recordó que despertarlo resultaba complicado y que incluso había que insistir para que aceptara bañarse o alimentarse. “Se iba encima, no llegaba al baño”, recordó.
Durante su declaración, Domínguez explicó que mantenía comunicación constante con Leopoldo Luque, médico personal de Maradona y principal acusado en el proceso.
El custodio aseguró que le pidió acudir a revisar al paciente porque observaba un deterioro evidente. “Tenía que venir y no estaba viniendo”, dijo ante el tribunal.
La declaración reforzó uno de los ejes centrales del juicio, que busca determinar si el seguimiento médico durante la internación domiciliaria fue suficiente para un paciente que acababa de someterse a una cirugía cerebral.
Domínguez también sostuvo que la relación entre Maradona y Luque era compleja.
“Diego recién se había operado, tenía que haber alguien ahí responsable. Luque era médico y amigo de él; a Luque lo echaba, lo ha llegado a escupir y él esperaba un rato y volvía y hablaban”, aseguró.
Durante la audiencia, la fiscalía presentó audios enviados por Domínguez a Luque el 20 de noviembre de 2020.
En esas grabaciones, el custodio advertía que Maradona estaba “perdido y tenía temblores”, síntomas que ambos asociaban a un cuadro de abstinencia de alcohol.
Pese a esa condición, Domínguez recordó que esa misma noche el exfutbolista pidió salir a recorrer la zona en camioneta y finalmente accedieron a su solicitud.
Las declaraciones fueron escuchadas por el tribunal en presencia de Dalma y Gianinna Maradona, dos de las hijas del ex jugador.
Además de Leopoldo Luque, otros seis profesionales de la salud enfrentan juicio por homicidio con dolo eventual.
Todos rechazaron las acusaciones y sostienen que actuaron conforme a los protocolos médicos.
El proceso busca establecer si la atención brindada durante los últimos días del campeón del mundo de 1986 respondió a las necesidades clínicas de un paciente considerado de alto riesgo o si existieron omisiones que influyeron en uno de los fallecimientos más impactantes en la historia del deporte argentino.