Estados Unidos .- La revocación de la visa estadounidense a Andrés López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y la exigencia de explicaciones no llega en el vacío, el Departamento de Estado anunció que desde el inicio de la segunda administración del presidente Donald Trump se ha retirado el permiso de entrar a los Estados Unidos a 175 mil extranjeros que transgredieron los términos de su visado, cometieron alguna falta o delito o constituyen un riesgo a la seguridad nacional.
Bajo el argumento de que una visa estadounidense es un privilegio y no un derecho el secretario de Estado, Marco Rubio, ha defendido la política estadounidense de retirar el permiso de estancia en la Unión Americana; de acuerdo con el también asesor de seguridad de la Casa Blanca, si los extranjeros cometen crímenes o rompen las reglas sus visas serán revocadas y ellos serán deportados.
Tommy Piggot, vocero del Departamento, aseguró que las revocaciones responden a tres diferentes categorías: abusar de los términos del visado, transgredir las leyes estadounidenses o ser catalogados como un riesgo de seguridad nacional. De acuerdo con el Departamento de Estado, la mayoría de las revocaciones responden a encuentros con la Policía por parte de los poseedores de una visa; conducir bajo la influencia de sustancias, asaltos, robos y crímenes relacionados con drogas son los principales motivos de la revocación de un visado.
En entrevista con Newsmax, medio con tendencias de derecha surgido durante la primera administración Trump, Piggot aseguró que la anulación del documento responde a una estrategia de seguridad nacional pues “la seguridad de las visas es la seguridad de la frontera”; asimismo, Tom Homan, el zar fronterizo de la Casa Blanca, aseguró que la Agencia de Seguridad Nacional colabora con el Departamento de Justicia y el Departamento de Estado para revisar a los más de 3 millones de tenedores de visas e identificar a aquellos que “constituyen una amenaza a la seguridad pública o a la seguridad nacional”.
Los funcionarios estadounidenses han señalado que las 175 mil visas revocadas son una cifra récord; pues en comparación con el último año de la presidencia de Joe Biden, en donde se anularon 40 mil visas, solo durante el primer año de Trump ese número creció a 100 mil y se espera que los 75 mil de este año crezcan hasta superar la estadística del anterior.
Si bien el Departamento de Estado asegura que la cifra llega como parte del continuo trabajo de revisión y veto con el que aseguran el cumplimiento de las leyes migratorias y la seguridad de los estadounidenses, la cantidad de revocaciones apunta a una política que enmarca a los extranjeros como agentes de riesgo y utiliza minucias legales para expulsarlos del territorio.
Organizaciones defensoras de los derechos civiles y pro migrantes han señalado que la rescisión del visado también se ha vuelto una herramienta para silenciar a activistas, académicos o trabajadores cuyas opiniones políticas se encuentren en oposición a las de la Casa Blanca; lo cual ha reavivado un debate sobre las garantías a la libre expresión establecidas en la Constitución estadounidense.