Estados Unidos .- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó este miércoles sobre una inversión de aproximadamente 54 mil millones de dólares por parte de Corea del Sur para impulsar un proyecto de exportación de gas natural licuado (GNL) en Alaska, dentro de un acuerdo más amplio que contempla nuevas inversiones surcoreanas en territorio estadounidense.
La iniciativa contempla la construcción de un gasoducto de alrededor de mil 300 kilómetros para trasladar el gas extraído de los yacimientos ubicados en la vertiente norte de Alaska hasta una terminal de licuefacción en el sur del estado. Desde ahí, el GNL sería enviado principalmente a mercados de Asia.
De acuerdo con el secretario del Interior, Doug Burgum, la infraestructura está diseñada para transportar unos 3 mil 900 millones de pies cúbicos de gas al día y producir hasta 20 millones de toneladas de GNL al año.
Por su parte, el secretario de Comercio, Howard Lutnick dijo: “todo el sudeste asiático va a recibir ahora su gas y dependerá de Estados Unidos para su gas y sus recursos naturales”.
Corea del Sur aumenta inversiones en EU
La inversión forma parte del compromiso de 350 mil millones de dólares en inversiones estadounidenses acordado por Washington y Seúl en el marco del acuerdo comercial alcanzado en 2025, que permitió reducir los aranceles estadounidenses a productos surcoreanos.
El paquete incluye además inversiones en ocho reactores nucleares y una planta de generación eléctrica de gas en Texas.
Trump utilizó la presentación de la inversión para promocionar la imagen del senador republicano Dan Sullivan, quien competirá en Alaska por la reelección en las legislativas del 3 de noviembre en una disputada contienda contra la demócrata, Mary Peltola.
El proyecto de Alaska, que lleva años pendiente de financiación, ha afrontado dudas sobre sus costes y viabilidad comercial y todavía necesita cerrar compromisos de compra de gas para garantizar su factibilidad.
Trump ha defendido la iniciativa como una forma de aumentar las exportaciones energéticas estadounidenses y reforzar los vínculos con aliados asiáticos como Corea del Sur y Japón.