Estados Unidos.- El gigante agrícola estadounidense, Taylor Farms, se prepara para retirar de los estantes de Walmart, Whole Foods y otros supermercados miles de salsas, guacamoles y otros productos envasados debido a una posible contaminación por salmonela en jalapeños cosechados en México.

La empresa estadounidense tomó la decisión de retirar de circulación estos productos después de que otro distribuidor de alimentos, Coast Citrus Distributors, hiciera lo mismo con jalapeños frescos potencialmente vinculados a un brote de la salmonela que ha enfermado a más de 300 personas.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y el Centro de Control de Enfermedades (CDC) estadounidense ya trabajan con agencias estatales para identificar el origen de este brote que, hasta el momento, ha llegado a 27 Estados. Hasta el momento, la investigación ha rastreado la fuente de la infección a dos cadenas de restaurantes que utilizaron jalapeños cosechados en Sinaloa y provistos por Coast Citrus Distributors.

Taylor Farms, quien comparte proveedor de chiles, asegura que no se han presentado casos de enfermedades producidas por sus salsas; sin embargo, anunció que no continuará su relación con esos productores y ya ha comenzado a buscar socios para suplir su demanda. Con sede en California, Taylor Farms es uno de las mayores proveedores de frutas y verduras en el mercado estadounidense al vender tanto a consumidores finales como a cadenas de restaurantes.

La decisión de Taylor Farms llega solo semanas después de que la distribuidora de alimentos tuviera que retirar del mercado lotes de lechuga rayada vinculadas con un brote de cyclosporiasis, enfermedad causada por parásitos que provoca diarrea prolongada. En su momento la compañía canceló la producción en la planta procesadora en Guanajuato, México; sin embargo, hasta el momento las autoridades regulatorias estadounidenses no han podido confirmar que las hortalizas fueran el origen de la enfermedad.

Los últimos brotes  en Estados Unidos de infecciones vinculadas con la cadena de suministros alimentarios han puesto la atención de los consumidores no solo las empresas productoras sino también en las autoridades regulatorias; al inicio de la administración del presidente Donald Trump, en un intento por reducir gastos, se recortó el personal que vigila la seguridad alimentaria en un un 25% en el CDC y 20% en la FDA.