China.– Luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó a China de intervenir en las elecciones estadounidenses en el 2020 a través de un mensaje a su nación, la noche del jueves 16 de julio, el gigante asiático le respondió de manera contundente a través del portavoz de la Cancillería, Lin Jian.

El Gobierno de China rechazó las declaraciones del líder republicano, calificándolas de “completa falsedad” y aseguró que Pekín “no tiene ningún interés ni ha interferido nunca en las elecciones de Estados Unidos” e instó a Washington a contribuir al desarrollo de las relaciones bilaterales, en lugar de “usar a China como tema de campaña electoral”.

En medio de tensiones por el conflicto bélico con Irán, Donald Trump afirmó que el ataque de China vulneró los datos de 220 millones de estadounidenses, incluida la fabricación de documentos falsos para facilitar votos ilegales.

Lin Jian señaló que las afirmaciones de Donald Trump son “pura invención” y “una campaña de difamación malintencionada”, así como que cualquier supuesto indicio o prueba que las avale es una “completa falsedad”.

“Por el contrario, ¿quién es el que interviene con frecuencia en los asuntos internos de otros países?, ¿quién ha llevado a cabo durante mucho tiempo una vigilancia indiscriminada de gobiernos, empresas y ciudadanos de todo el mundo?”, cuestionó el portavoz, que llamó a Estados Unidos a hacer “autocrítica”, declaró en rueda de prensa.

Lin instó al país norteamericano a “dejar de difamar a China sin fundamento” y a “hacer más cosas que contribuyan al desarrollo de las relaciones” entre Washington y Pekín.

El vocero evitó responder si las declaraciones de Trump tendrán alguna implicación en la visita que realizará el presidente chino, Xi Jinping, a Estados Unidos, planeada para finales de septiembre.

No obstante, los documentos citados por la Casa Blanca describen acusaciones no verificadas y evaluaciones internas que cuestionaban la fiabilidad de algunas fuentes, además de que años atrás las agencias de seguridad estadounidenses habían descartado que actores extranjeros hubieran alterado los resultados electorales.

Trump cuestionó la confiabilidad del sistema electoral de su país, arremetiendo contra el voto por correo y vinculando la inmigración irregular con la seguridad electoral, al tiempo que presionó al Congreso para aprobar una ley que restringiría el sufragio antes de los comicios de medio mandato de noviembre próximo.