El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard y el presidente de la Comisión  Especial de Seguimiento al T-MEC en la Cámara de Diputados, Pedro Haces Barba, sostuvieron un encuentro con el fin de dar seguimiento a la nueva etapa del acuerdo comercial y a los desafíos que enfrenta la integración económica de América del Norte.

Para el diputado federal de Morena, México debe comenzar a prepararse para el reto que definirá su competitividad durante la próxima década y que es  desarrollar el talento que demandará la nueva economía.
Indicó que mientras buena parte del debate público continúa concentrado en la revisión del T-MEC, los aranceles y las cadenas de suministro, el mundo enfrenta un cambio mucho más profundo y que, de acuerdo con el Foro Económico Mundial, cerca del 36 por ciento de las habilidades laborales cambiarán antes de 2030 como consecuencia de la inteligencia artificial, la automatización, la digitalización y la transición energética.
Manifestó que organismos internacionales como la OCDE, el Banco Mundial, la CEPAL y el Foro Económico Mundial coinciden en una conclusión: la productividad y el crecimiento económico dependerá cada vez más de la capacidad de los países para desarrollar habilidades, actualizar conocimientos y preparar a su fuerza laboral para los cambios tecnológicos que ya están transformando la industria.

Haces Barba consideró que la manufactura avanzada, la inteligencia artificial, los semiconductores, los centros de datos, la logística inteligente y las nuevas cadenas regionales de valor exigirán trabajadores con competencias técnicas, certificaciones internacionales y procesos permanentes de actualización.

Por ello, advirtió que el mayor desafío para México ya no consiste únicamente en atraer nuevas inversiones, sino en garantizar que exista el talento capaz de responder a las necesidades de esas industrias.

Dijo que las regiones más exitosas del mundo entendieron que la competitividad no se construye únicamente con infraestructura o incentivos fiscales, sino mediante ecosistemas de desarrollo donde empresas, universidades, centros tecnológicos, gobiernos y trabajadores avanzan en una misma dirección.

Consideró que México cuenta con ventajas extraordinarias para construir ese mismo modelo: una ubicación estratégica, integración con América del Norte, una sólida capacidad manufacturera y millones de trabajadoras y trabajadores reconocidos por su compromiso y productividad.

Sin embargo, insistió en que el siguiente paso consiste en fortalecer la educación técnica, la capacitación continua, las certificaciones laborales, la vinculación entre universidades y empresas, así como el desarrollo de proveedores nacionales capaces de incorporarse a cadenas de valor cada vez más sofisticadas.