Estados Unidos está cumpliendo 250 años de Independencia y lo hace con poco entusiasmo respecto al futuro.

De acuerdo con una encuesta publicada el 1 de julio por NPR, PBS News y Marist, solo 37 % de los mil 340 estadounidenses encuestados dijo que se sentía muy orgulloso de su nacionalidad. Mientras que los republicanos fueron los que más orgullosos se sintieron, con un 65 %, solo 18 % de los demócratas sintió lo mismo.

Asimismo, alrededor del 83 % de los estadounidenses cree que el país se ha alejado de sus principios fundamentales frente al 16 % que cree lo contrario.

Actualmente, si bien Estados Unidos sigue siendo un referente internacional, al menos en lo que va de este 2026 ha enfrentado sucesos que pusieron en duda su liderazgo.

Recientemente, el país sufrió un golpe a su economía y diplomacia debido al comienzo de una guerra contra Irán, influenciada por el poder nuclear que el régimen estaba construyendo. El conflicto heredó altos costos para los combustibles luego de cerrarse el Estrecho de Ormuz, y cuestionamientos internacionales hacia la política exterior estadounidense al optar por el fuego en vez del diálogo.

Ese mismo cuestionamiento ya había sido expuesto en enero, cuando las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, sin autorización del Congreso, entraron a territorio venezolano para capturar a Nicolás Maduro, lo que violó la Carta de las Naciones Unidas que prohíbe el uso de la fuerza en territorio soberano de otro país.

Aunque el presidente Donald Trump defendió estos últimos antecedentes como una victoria para su país, cientos de estadounidenses no coincidieron con su postura ni la de su gobierno.

El pasado 17 de junio, una encuesta de CBS News y YouGov arrojó que el 78 % de los estadounidenses creía que el conflicto con Irán debía terminar, lo que se confirmó ese mismo día con la firma de un Memorando de Entendimiento. Sin embargo, las conversaciones siguen en pie, en espera de que ninguno viole el cese al fuego, o de lo contrario retomar la guerra.

A pesar de que las últimas medidas del gobierno estadounidense buscan reposicionar el liderazgo de Estados Unidos en el mundo, según el presidente, la realidad es que se está registrando un retroceso democrático.

En entrevista con Reporte Índigo, la maestra Raquel Saed, especialista en política y medios de Estados Unidos de la Universidad Iberoamericana, explica que en los inicios independentistas, los fundadores de la Unión Americana buscaban crear un país nuevo donde la democracia, la participación del pueblo y la inexistencia de las monarquías u opresores caracterizaran al Estado.

Bajo esa ideología, Saed agrega que Estados Unidos fue desarrollándose, volviéndose “casi un consultante” para otros países que, con el tiempo, copiaron su modelo en el que “el pueblo es el que manda”.

“Hoy en día ese referente se ha vuelto obsoleto, hay un gobierno que pretende volverse autoritario y esa idea de abolir a los autoritarismos ya no está sucediendo por la llegada de íconos y formas para querer volverse un símbolo”, comparte la especialista.

Hace poco más de dos siglos, ante la posibilidad de que futuros presidentes buscaran eternizarse en el poder como monarcas, previeron que eso sucediera con la creación de tres ramas del gobierno: el legislativo, “como el número uno”; el ejecutivo, “al que había que vigilar”; y el judicial.

La maestra Saed reconoce que todos estos conceptos han cambiado a lo largo de la historia, pero especialmente ahora cuando el poder judicial parece servirle al poder ejecutivo, “en contra total de lo que los padres fundadores esperaban”.

Recientemente, las faltas a la democracia por parte de Washington se han visto reflejadas en la intervención a las elecciones generales de distintos países. El presidente suele escribir un mensaje en sus redes sociales en apoyo al candidato o candidata que, considera, puede sumarse a sus políticas en materia de migración, comercio y seguridad regional.

Al final del primer cuatrienio trumpista , el presidente también fue señalado ante las autoridades, e incluso se enfrentó a un “impeachment”, por incentivar a sus seguidores al golpe al Capitolio en enero de 2021, días antes de que Joe Biden tomara el poder.

El pasado 8 de junio, una encuesta publicada por AP- NORC concluyó que solo el 28 % se siente muy orgulloso del funcionamiento de la democracia estadounidense, frente al 42 % en 2017.

Además del golpe a la democracia estadounidense, los principios americanos estipulados en su Carta de Independencia siguen sin cumplirse del todo: vida, libertad y la búsqueda de la felicidad.

Para la doctora Estefanía Cruz Lera, investigadora del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la Universidad Nacional Autónoma de México, los principios “están lejos de cumplirse” y el caso de libertad es un ejemplo claro al haber mucha censura en la libertad de expresión.

“No se puede hablar del gobierno, del presidente, ni siquiera una crítica. Eso no nos habla de libertad. Y en cuanto a la felicidad, Estados Unidos no entra entre los países más felices que pudiera haber”, resalta.

En cuanto a la felicidad estadounidense, el World Happiness Report de 2026 ubicó a la Unión Americana en el puesto 24 de 147 naciones analizadas; ocho puestos más abajo que en 2022.

Sobre la garantía de las libertades, en octubre pasado la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos expresó su preocupación por la situación de la libertad de expresión en el país, luego de observar “un creciente clima de violencia que afecta las condiciones para la deliberación democrática”.

En opinión de la maestra Saed, para que la Unión Americana regrese a sus fundamentos necesita de políticos basados en las ideas de cómo se formó el país.