Estados Unidos.- Frenó Estados Unidos los aranceles impuestos a Canadá tras conversaciones de última hora con la intención de alcanzar un acuerdo comercial antes de que llegue el plazo establecido por el presidente estadounidense Donald Trump.
¿Qué dijo Trump?
Trump había advertido que aplicaría aranceles de hasta 50% sobre productos canadienses con un valor aproximado de 20 mil millones de dólares. La medida afectaría una amplia variedad de mercancías, entre ellas artículos tan diversos como palos de hockey y abatelenguas.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, y el mandatario estadounidense han mantenido un contacto constante durante las últimas horas. De acuerdo con la oficina del jefe del gobierno canadiense, ambos líderes hablaron por teléfono en dos ocasiones durante los últimos dos días, incluida una conversación realizada el martes por la tarde, en medio de los esfuerzos para conseguir un acuerdo antes de que expire el plazo.
Carney reconoció el lunes que las conversaciones se encuentran en una etapa particularmente complicada y pidió evitar declaraciones públicas que pudieran afectar el proceso.
“Estamos negociando”, dijo a la prensa el primer ministro canadiense, Mark Carney. “Las negociaciones son muy intensas y delicadas. Este no es el momento de hablar de negociaciones en público”.
Una relación comercial marcada por viejas disputas
Las diferencias comerciales entre Washington y Ottawa no son nuevas. Durante décadas, ambos gobiernos han protagonizado enfrentamientos relacionados con distintos sectores económicos, especialmente en asuntos considerados estratégicos para cada país.
Entre los temas que históricamente han provocado tensiones se encuentran las exportaciones canadienses de madera y las restricciones que Estados Unidos enfrenta para acceder al mercado lácteo de Canadá.
A pesar de estas disputas, los dos países han conseguido mantener una relación estrecha como vecinos, aliados y socios comerciales. La cooperación bilateral incluso se extendió al ámbito militar: después de los atentados del 11 de septiembre, soldados canadienses participaron junto con fuerzas estadounidenses en operaciones en Afganistán.
La cercanía entre ambas naciones también se refleja en la enorme actividad que existe a lo largo de su frontera compartida. La línea fronteriza entre Estados Unidos y Canadá se extiende por aproximadamente 5 mil 800 kilómetros y no cuenta con una presencia militar permanente comparable con la de otras fronteras internacionales.
Cada día, alrededor de 330 mil personas y mercancías con un valor cercano a los 2 mil millones de dólares atraviesan la frontera en ambas direcciones. Además, cerca de 800 mil ciudadanos canadienses viven actualmente en territorio estadounidense.
La política de Trump cambia el tono de la relación bilateral
La postura adoptada por Donald Trump frente a Canadá representa una ruptura importante con la relación tradicionalmente cooperativa que han mantenido los dos países.
Durante su administración, el presidente estadounidense ha utilizado los aranceles como una herramienta para presionar a Canadá y promover el regreso de determinadas actividades manufactureras a Estados Unidos. Sin embargo, sus declaraciones han ido más allá de las diferencias económicas.
Trump también ha planteado públicamente la posibilidad de que Canadá se convierta en otro estado de Estados Unidos, comentarios que han provocado molestia y rechazo entre amplios sectores de la población canadiense.
El malestar ha llegado incluso a expresarse mediante iniciativas ciudadanas. Una petición que solicita la expulsión del embajador estadounidense en Canadá, Pete Hoekstra, ha acumulado cerca de 218 mil firmas desde el 21 de julio.
Los impulsores de la campaña cuestionan la actuación del diplomático y, entre otros señalamientos, lo acusan de haber “normalizado” las declaraciones de Trump relacionadas con una eventual anexión de Canadá.
Mientras el reloj avanza hacia el plazo establecido por Washington, los gobiernos de ambos países intentan evitar que las diferencias comerciales desemboquen en una nueva ronda de aranceles. Las conversaciones entre Carney y Trump reflejan la urgencia de alcanzar un entendimiento que permita mantener el flujo comercial entre dos economías profundamente vinculadas.