Francia.– El sur de Francia enfrenta una complicada jornada debido a varios incendios forestales que permanecen activos, en un escenario marcado por semanas de escasas lluvias y temperaturas excepcionalmente altas. El avance de las llamas ya ha consumido amplias superficies de terreno y mantiene en alerta a las autoridades.
En el departamento de Aude, los equipos de emergencia cuentan con el apoyo de cuatro aviones cisterna especializados en el combate de incendios forestales, que realizan descargas de agua para frenar el avance de las llamas.
“La idea es controlar el incendio rápidamente porque las temperaturas están subiendo y el viento está ganando fuerza”, declaró Alain Bucquet, prefecto de Aude, al canal France Info.
Esta región está acostumbrada a enfrentar este tipo de emergencias. De hecho, el año pasado los bomberos lograron controlar allí el mayor incendio forestal registrado en Francia en varias décadas.
Más al sur del país, otro incendio de consideración obligó a desalojar tres campings ubicados en el balneario de Canet-en-Roussillon. De acuerdo con el prefecto regional, Pierre Regnault de la Mothe, unas 1.500 personas fueron evacuadas de manera preventiva.
El avance del fuego también provocó la destrucción de cientos de casas móviles instaladas en la zona turística.
Asimismo, el funcionario explicó que los cuerpos de emergencia mantienen “una feroz lucha” para impedir que las llamas alcancen un área industrial cercana, lo que incrementaría considerablemente el riesgo de la emergencia.
Las previsiones meteorológicas no ofrecen un panorama alentador para los próximos días. Se espera que continúen las altas temperaturas y las condiciones de sequía, mientras que no hay pronóstico de lluvias tras las intensas olas de calor registradas en mayo y a finales de junio.
La falta prolongada de humedad mantiene a la vegetación bajo un fuerte estrés hídrico, situación que facilita la propagación de incendios forestales. A ello se suman los intensos vientos que afectan a buena parte de la región mediterránea, un factor que complica aún más las tareas de control y extinción de los focos activos.
