Rusia.- El viernes 3 de julio, Kiev vivió un día de luto en honor a las 30 personas que perdieron la vida en uno de los más grandes bombardeos rusos que impactaron la capital desde los primeros días del conflicto; tras 48 horas de trabajo por parte de los equipos de rescate, una decena de personas aún no eran localizadas en lo que el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, ha denunciado como un “crimen de guerra”.
La combinación de drones por fibra óptica, pensados para el combate en el frente, y de vehículos aéreos no tripulados de mediano y largo alcance, han permitido a Kiev atacar infraestructura energética y logística, centros industriales e instalaciones militares al interior del territorio ruso.
El bombardeo a la capital ucraniana fue justificado por el Kremlin como una respuesta proporcional a los ataques a infraestructura civil en Rusia, y el pasado viernes el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso denunció un aumento en las muertes de civiles rusos debido a las acciones del “régimen terrorista de Kiev”.
De acuerdo con el Kremlin, entre abril y junio de 2026, 407 civiles han perdido la vida, 21 de ellos infantes y más de 3 mil han resultado heridos como consecuencia de los ataques ucranianos en territorio ruso.
El profesor de la Universidad Anáhuac y especialista en en Seguridad, Genaro Beristain, señala que, contrario a lo que se vio a principios de año, Ucrania ha logrado resistir en la batalla y mandar una señal de fuerza que obliga a Rusia a tomar con mayor seriedad el aproximamiento diplomático.
“A inicios de año parecía que Ucrania se encontraba en sus últimos momentos y que quizá sería cuestión solo de meses para que hubiera una fractura en el frente; sin embargo, ha resistido, aunque con un alto costo en vidas, materiales y territorio.
“Ahora parece que Kiev tiene ‘combustible’ para pelear el conflicto y extenderlo quizá hasta el invierno, de manera que a Rusia le cueste cada vez más cada kilómetro conquistado; estos ataques mandan una señal de no estar al borde del colapso y demuestran que no hay espacio en Rusia que no pueda ser alcanzado por sus drones y misiles, pero también representan una escalada mayúscula por los daños que causan a la población civil que hace que Rusia responda de la misma manera”, comenta el profesor Beristain.
Deficiencias en la defensa antiaérea ucraniana
Pese a los avances de la tecnología bélica de Kiev, los últimos ataques demuestran la vulnerabilidad que aún tienen en su espacio aéreo, pues el Estado Mayor ucraniano reconoció que el alto número de pérdidas humanas y los daños a la infraestructura civil se debieron a la baja capacidad de intercepción de los sistemas de defensa antiaérea con los que cuentan.
Si bien el presidente Zelensky ha pedido a sus aliados europeos cumplir con la entrega de equipo antiaéreo prometida antes de la guerra en Medio Oriente, la cual ha drenado los inventarios de misiles interceptores utilizados en los sistemas estadounidenses, también se espera que durante la reunión de líderes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte del próximo 7 y 8 de julio se negocien 80 mil millones de dólares en fondos para la defensa de Ucrania.
Más allá de ello, Kiev ha anunciado sus intenciones de utilizar su nueva base industrial para convertirse en un aliado estratégico de Europa y Estados Unidos al solicitar licencia para construir en territorio ucraniano los interceptores utilizados en el sistema PATRIOT, la principal de defensa antiaérea utilizada por Washington y sus aliados de la cual actualmente hay escasez.
Al respecto, el profesor Beristain señala que esta propuesta puede funcionar más para congraciarse con Estados Unidos y su industria militar que como una estrategia defensiva a largo plazo, pues las guerras híbridas libradas actualmente demuestran las deficiencias de estos sistemas tradicionales.
“Tanto rusos como ucranianos han aprendido mucho en esta nueva forma de hacer la guerra, ya no es solo el campo de batalla físico sino que hay muchos vectores de combate. Pero si Estados Unidos permite, o subcontrata, a Ucrania para construir los misiles PATRIOT sería básicamente inservible; Kiev ya puede desarrollar ese tipo de armamento en su territorio e independientemente de ello en la guerra de Irán hemos visto su ineficacia contra las nuevas tecnologías de misiles hipersónicos y enjambres de drones, tecnología a la que Rusia tiene acceso”, interpela el académico.
En consonancia con las capacidades ucranianas señaladas por el profesor Beristain, el presidente Zelensky anunció que la industria interna está desarrollando sistemas de antibalísticos cuyos tiempos de entrega serán revisados diariamente; sin embargo, Kiev no abandona la idea de convertirse en el centro de la industria armamentística europea y aprobó la exportación de drones cuya producción excedente no pueda ser adquirida por el gobierno.
