Hay algo profundamente simbólico en que Lydia Cacho regrese a México con una novela entre las manos. No se trata de un libro de investigación sobre trata, corrupción o violencia, hechos que convirtieron su nombre en uno de los más incómodos para el poder en América Latina, sino una ficción narrada desde la mirada de una adolescente que intenta entender el mundo.
Lydia Cacho regresa a México con su nueva novela: ‘Un halcón bajo mi ventana’
Julieta, la protagonista de Un halcón bajo mi ventana (Editorial Lumen), tiene 13 años y vive tratando de descifrar conversaciones de adultos, violencia política y contradicciones sociales en medio del México de 1968. Para Lydia, elegir a una adolescente no fue una decisión racional, sino casi intuitiva.
“Creo que llegó de manera absolutamente natural y adquirió vida propia en la novela, y luego fue haciendo sentido en la medida en la que seguí escribiendo”, nos cuenta en entrevista.
La escritora comenzó el libro a mano, como escribe todos sus textos: en libretas llenas de apuntes y observaciones. Poco a poco entendió que la adolescencia era el lugar perfecto para contar esa historia.
“Conforme seguía armando todo el árbol genealógico de la familia de Julieta, entendí que era perfecto, porque es la edad en que las niñas están en un momento en el que tratan de entender y darle razón al caos que nos rodea”, dice.
“De pronto descubrí que yo tenía ahí una persona que estaba hablando como desde dentro de mí, y le dejé vivir en mi libro y después ella ya siguió contando su historia prácticamente sola”, agrega.
Aunque insiste en que Julieta no es ella, conforme habla queda claro que algo de aquella niña rebelde sigue intacto. Lydia se describe como una adolescente “insoportable”, mala estudiante, encerrada en su habitación y cuestionando todo. Creció entre una madre feminista y una familia donde las mujeres tenían libertades poco comunes para la época. Ahí comenzó, quizás, la incomodidad que después marcaría toda su carrera.
“Yo fui una adolescente rebelde, bastante insoportable, siempre estaba preguntando por qué. No fui una niña ejemplar mucho menos, era muy mala estudiante y no tenía la solidez que tiene mi personaje. Ya me hubiera gustado”, confiesa.
Yo creo que nací rebelde, suena a canción del corrido, pero creo que nací rebelde definitivamente
En la novela aparecen figuras reales como Claudia Sheinbaum, imaginada como una niña marchando junto a su mamá durante el movimiento estudiantil. Lydia decidió incluirla después de escucharla hablar en una conferencia sobre aquellas manifestaciones.
“Me pregunté en qué momento traicionamos los sueños que tenemos de adolescentes”, dice. “¿En qué momento dejamos atrás nuestra misión de vida?”.