Las inusualmente cálidas aguas del Océano Pacífico preparan las condiciones para que El Niño se presente como un evento climático que provoque lluvias y temperaturas extremas, así lo advirtió este martes la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que también invitó a la comunidad internacional a prepararse para la posibilidad estragos severos en los patrones climáticos regionales.

De acuerdo con los modelos de la OMM, agencia del Sistema de Naciones Unidas con un programa de monitoreo de este fenómeno, existe un 80% de probabilidad de que se instaure un episodio de El Niño durante los meses de junio y agosto de este año. A pesar de que el modelaje aún no puede pronosticar la potencia de este episodio, existen posibilidades de  que sea un evento de fuerte intensidad que dure, al menos, hasta noviembre de 2026.

El Niño es un fenómeno climático natural en donde las aguas superficiales de la región ecuatorial del Océano Pacífico se calientan por encima de lo habitual, lo que provoca cambios en las condiciones climáticas globales. El fenómeno, nombrado así por pescadores de Perú y Ecuador que identificaron una periodicidad de entre dos y siete años, tiene una duración de entre 9 y 12 meses y suele desarrollarse durante la primavera y el verano en el Hemisferio Norte; sin embargo, alcanza su apogeo en invierno.

Las consecuencias de El Niño varían alrededor del mundo. Mientras que en Norte y Sudamérica, el cuerno de África y partes de Asia Central este fenómeno produce lluvias torrenciales, en Centroamérica, Australia y el Sudeste asiático suele producir sequías y causar huracanes en el Pacífico.

La Secretaría General de la OMM, Celeste Saulo, invitó a la comunidad internacional a prepararse para un episodio de El Niño que exacerbé las sequías y provoque olas de calor pero también potencie lluvias intensas. La funcionaria reiteró que la organización a su cargo mantendrá el programa de monitoreo y recordó que las alertas tempranas son fundamentales para planear medidas que mitiguen los efectos de este fenómeno. Por su parte la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura señala que,  al modificar los patrones climáticos regionales,  este fenómeno se convierte en un riesgo para la seguridad alimentaria.

Si bien la OMM apunta que cada episodio de El Niño es diferente y varía en cuanto a duración e intensidad, la organización también señala que el último evento fue uno de los más intensos que se tienen registrados. El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, enmarco los pronósticos de la OMM como una advertencia sobre el cambio climático y la necesidad de tomar medidas al respecto.

“El mundo debe tratar este evento como lo que es: una alerta climática urgente. Las condiciones asociadas al episodio de El Niño echarán más leña al fuego de un mundo que se calienta. Las consecuencias se dejarán sentir con una intensidad todavía mayor y su alcance será aún más amplio, cruzando fronteras a una velocidad devastadora”, declaró Guterres.