Sinaloa.- En entrevista la senadora del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Paloma Sánchez Ramos, advirtió que Sinaloa atraviesa una crisis que no puede maquillarse con discursos, celebraciones, ni encuestas.
Detalló que detrás de las cifras hay miles de homicidios, personas desaparecidas, negocios que han tenido que cerrar y familias enteras que viven bajo el miedo, mientras, y acusó que las autoridades han optado por normalizar la violencia en lugar de enfrentarla y devolverle la seguridad a la población.
La senadora priista sostuvo que Sinaloa requiere una respuesta frontal contra el crimen organizado, con “mano dura” y voluntad política, y acusó a Morena de haber permitido que la violencia se convierta en parte de la vida cotidiana de los sinaloenses. A su juicio, mientras no exista una decisión real de enfrentar a los grupos criminales y retirar del poder a quienes calificó como “narcopolíticos de Morena”, la crisis continuará profundizándose.
La legisladora puso el énfasis en las consecuencias de la violencia y contrapuso a las cifras y discursos políticos los números que, dijo, realmente deberían preocupar a las autoridades: más de 3 mil homicidios y más de 4 mil personas desaparecidas, además de severas pérdidas económicas. Señaló que detrás de esas cifras hay niñas, niños y adolescentes asesinados, familias devastadas, empresarios obligados a cerrar sus negocios y sectores productivos golpeados por asaltos y extorsiones.
“Esos son los lamentables números”, afirmó al cuestionar que las autoridades privilegien otros indicadores mientras persisten las consecuencias humanas y económicas de la inseguridad. Para Sánchez Ramos, Sinaloa no necesita discursos que presenten la crisis como algo cotidiano, sino una estrategia capaz de recuperar el control del territorio y reconstruir las condiciones de seguridad para la población.
Escenario electoral
Paloma Sánchez Ramos advirtió que el problema tampoco puede reducirse al presente, pues el escenario rumbo a las elecciones de 2027 plantea interrogantes que, dijo, el Estado debe responder desde ahora: cómo se garantizará la seguridad de candidatos y ciudadanos, cómo se evitará que el dinero del crimen organizado vuelva a infiltrarse en las campañas y qué mecanismos impedirán que los grupos criminales condicionen los resultados electorales.
En ese contexto, criticó al Instituto Nacional Electoral, al considerar que ha dejado de actuar como un árbitro imparcial y que existe, desde su perspectiva, una inclinación favorable hacia Morena. No obstante, aseguró que esa situación no impedirá que el PRI y sus aliados mantengan la disputa electoral.
Sus críticas alcanzaron también al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Sánchez Ramos cuestionó las condiciones en las que, según sus señalamientos, llegó al poder y afirmó que existen cuestionamientos sobre una presunta relación con el crimen organizado. Incluso sostuvo que, desde su perspectiva, habría existido un pacto para entregar Sinaloa a intereses criminales.
Ante este escenario, planteó que el PRI y el Partido Acción Nacional deberán ser particularmente rigurosos al definir sus candidaturas. Una eventual alianza opositora, dijo, no debe construirse únicamente alrededor de quién tenga mayores posibilidades electorales, sino de perfiles “limpios”, preparados y con la capacidad de enfrentar las presiones que implicará competir en un estado marcado por la violencia y la presencia del crimen organizado.
El mensaje de la senadora fue directo: La crisis no puede esperar a que llegue el próximo proceso electoral. Mientras las autoridades se concentran en celebraciones, encuestas y disputas partidistas, sostuvo, en Sinaloa persisten los homicidios, las desapariciones y las pérdidas económicas.
Para Paloma Sánchez, el primer paso para recuperar el estado es dejar de normalizar esa realidad y asumir de una vez la responsabilidad de enfrentarla.