Después de años de alzar la voz sobre los abusos que asegura haber sufrido durante su adolescencia, Paris Hilton recibió una noticia que esperaba desde hace tiempo. Las autoridades del estado de Utah revocaron la licencia de Provo Canyon School, el internado donde estuvo recluida a finales de los años noventa, y ordenaron el cierre de sus operaciones tras detectar múltiples incumplimientos en materia de salud y seguridad.
La empresaria y activista celebró la decisión con un emotivo mensaje en redes sociales y aseguró que representa un triunfo para todas las personas que, como ella, denunciaron durante años los presuntos abusos cometidos en la institución.
En un comunicado difundido en sus redes sociales, Hilton confesó que el cierre del centro era una meta que perseguía desde que decidió hacer pública su historia.
“Por fin ha llegado la noticia por la que he luchado y rezado”, escribió. También aseguró que convertirse en la persona que necesitaba cuando era adolescente ha sido una de las mayores motivaciones de su activismo. Para la empresaria, aunque nada puede borrar el trauma vivido, la clausura del internado representa “un paso decisivo” para proteger a futuras generaciones.
La orden emitida por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Utah obliga al campus de Springville a cesar sus actividades antes del 6 de agosto de 2026 y le prohíbe aceptar nuevos estudiantes.
La investigación estatal concluyó que el centro incurrió en reiteradas violaciones a las normas de salud y seguridad, entre ellas deficiencias en la atención médica, falta de personal suficiente y fallas en la protección de los menores bajo su cuidado.
Paris Hilton comenzó a hablar públicamente de su experiencia en 2020 con el documental This Is Paris. En él relató que, durante el tiempo que permaneció en Provo Canyon School, fue víctima de maltrato físico, psicológico y emocional. También denunció haber sido sometida a aislamiento, medicación forzada y vigilancia constante.
Desde entonces, la empresaria se convirtió en una de las principales voces contra la llamada troubled teen industry, un conjunto de internados y centros privados para adolescentes que durante años ha sido señalado por sobrevivientes y organizaciones de derechos humanos por presuntos abusos y falta de supervisión.