La Fiscalía del Tribunal de Apelación de París pidió una pena de siete años de cárcel, una multa de 300 mil euros y cinco años de inhabilitación contra el expresidente francés Nicolas Sarkozy.
Al exmandatario le sumaron dos años más en prisión de los que inicialmente fue condenado, por presuntamente haber recibido una financiación de 50 millones de euros del régimen libio de Muamar Gadafi para su campaña presidencial en 2007, o al menos haberlo intentado.
Las acusaciones contra el político francés se basan en testimonios de testigos y en pruebas financieras recogidas por los magistrados, pero ninguna prueba definitiva ha establecido aún la existencia de una financiación directa y masiva.
El fiscal Rodolphe Juy-Birmann también pidió para Sarkozy la mayor pena de las solicitadas para los 10 procesados que comparecen en esta causa porque él fue el “instigador de los hechos” pero también “el principal y el único beneficiario”.
La Fiscalía pide que también se le culpe no solo de conspiración criminal, sino también de corrupción pasiva y encubrimiento de malversación de fondos públicos.
Abogado de Sarkozy asegura que demostrará su inocencia
En una primera reacción ante la prensa, el abogado del expresidente, Christophe Ingrain, se mostró convencido de que en los próximos 15 días, durante los alegatos, demostrarán “la perfecta inocencia de Nicolas Sarkozy”.
El abogado insistió en que “no hubo dinero libio en su campaña” ni en su patrimonio, lo que deberá demostrar antes del 30 de noviembre cuando se dicte el veredicto final.
Por su parte, el representante del Ministerio Público pidió al Tribunal que a la hora de dictar la sentencia final tenga en cuenta que los hechos que tiene que juzgar no son un escenario cualquiera, sino que hubo “un pacto de corruptela al más alto nivel” antes de que Sarkozy fuera elegido presidente, cargo con el que se comprometió a sacar a Muamar Gadafi del régimen.
El Ministerio Público agregó que está demostrado que hubo un acuerdo entre el líder de Libia y el entonces candidato francés, porque este último y Claude Guéant, su brazo derecho, se comprometían a actuar en favor del régimen libio a cambio de fondos para la campaña electoral.
Se trataba de que el francés levantaría la orden de detención internacional que pesaba sobre Abdallah Senoussi, cuñado de Gadafi, quien recibió una condena de cande perpetua en Francia por haber participado en un atentado contra un avión que estalló en pleno vuelo en Níger, lo que dejó a 170 personas sin vida, entre los que había 54 franceses.