Rusia.- El cuarto año de la guerra ruso-ucraniana ha visto más de un revés para Moscú, donde han sufrido ligeras pérdidas de territorio y se estima que sus bajas se cuentan en decenas de miles. Bajo ese panorama, la presión ejercida por la Unión Europea y la renovada solidaridad a Ucrania proveniente desde Estados Unidos, comienza a mellar en el esfuerzo militar ruso.

Desde el Foro Económico de San Petersburgo el presidente ruso, Vladimir Putin, criticó las políticas punitivistas que los “burócratas europeos” han impuesto sobre la economía de su país. El mandatario señaló que en tiempos en los que el suministro energético es incierto, las sanciones a la industria energética rusa no hacen más que golpear a las economías emergentes y erosionar aún más la posición de la Unión Europea en el mundo.

“Vemos los golpes que experimentan los mercados energéticos, las tensiones provocadas en en ciertas regiones, principalmente en Medio Oriente, y las miopes políticas implementadas por la burocracia europea (…) Estas políticas están acompañadas de una agresiva retórica que daña la posición económica de Europa y pone en riesgo la estabilidad regional y la seguridad mundial”, declaró Putin desde San Petersburgo.

De acuerdo con el mandatario ruso, las sanciones impuestas a su país desde Bruselas impiden que los Estados en vías de desarrollo logren alcanzar un mayor protagonismo en el escenario internacional, pues su economía se ve afectada al verse obligados a pagar más por combustibles en un mercado energético restringido artificialmente.

Afectaciones a la economía europea de las sanciones a Rusia

La doctora Ana Luisa Trujillo, profesora del Centro de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y especialista en política y seguridad europea, señala que si bien las sanciones energéticas europeas cerraron este mercado, Rusia logró adaptarse y negociar con Asia mientras que el impacto económico se vivió en el viejo continente.

“El hecho de que Rusia no venda energéticos a Europa tiene consecuencias para ambos lados; la contracción económica alemana no se puede explicar sin esta decisión. Por otra parte, Moscú ha podido acomodar sus energéticos en países aliados, como China, y en ese sentido Rusia ha sorteado bien la dificultad. Sin embargo, es importante mencionar que esto genera una dependencia económica hacia Pekín que es signo de debilidad, pues esto podría causar inestabilidad a futuro; por eso la relación entre estos dos países es tan importante y su asociación no solo se da en términos económicos, también en materia militar”, señala.

No obstante, la economía rusa ya experimenta el desgaste de la guerra y si en los primeros años del conflicto se mostró resiliente, lo cual se reflejó en un crecimiento mayor al cuatro por ciento de PIB en 2023 y 2024, esta tendencia ha disminuido y en 2025 la economía rusa mostró signos de desaceleración. Al respecto, el presidente Putin negó este viernes que en el Kremlin existiera preocupación por ello e insistió en el balance macroeconómico que se tiene en el país, poniendo especial énfasis en la estabilidad fiscal rusa comparada con los déficits de otros Estados de la región.

“En términos económicos, Rusia está en un mal momento, atraviesa una contracción importante y hay indicadores de estancamiento del PIB. Pero no son solo estos términos macroeconómicos, también se reporta escasez de productos al interior del país, cierre de empresas derivado de la dificultades que implica trabajar con las limitaciones para operar en el mercado internacional y los cortes a la energía y las comunicaciones dentro del país complican la actividad económica (…) Ya son varios años de mantener tropas en el frente de guerra y si al principio se podían absorber esos costos de manera relativamente sencilla, hoy en día ya no es factible”, comenta la doctora Trujillo.

Washington, entre sanciones y alivio

Si bien en los primeros días de la invasión rusa de 2022 la reacción de Estados Unidos y sus aliados europeos se tradujo en sanciones hacia individuos cercanos al gobierno y castigos a sectores estratégicos como el transporte marítimo y los energéticos, actualmente, la guerra en Irán ha provocado el relajamiento de algunas de estas medidas desde Washington, donde bajo la administración del presidente Donald Trump se ha adoptado una postura menos confrontativa hacia Moscú.

La mayoría de las sanciones impuestas por Estados Unidos hacia Rusia se mantienen en pie; sin embargo, a mediados de marzo la Casa Blanca levantó algunas sanciones energéticas con el fin de estabilizar el flujo de hidrocarburos a nivel mundial y desde entonces ha extendido este permiso. Críticos al presidente Trump han señalado la necesidad de no solo retomar las sanciones sino también aumentar la presión a los países que han aumentado sus relaciones comerciales con Moscú, en especial China y Turquía.

No obstante, no todos en Washington comparten la postura del presidente Trump respecto a Rusia y el pasado 4 de junio la Cámara de Representantes aprobó la Ley de Apoyo a Ucrania, que no solo impondría nuevas sanciones sino también otorgaría apoyo material a para la defensa de Kiev.

La decisión de la Cámara Baja apunta a un quiebre al interior del Partido Republicano que mantiene el control en el Congreso; sin embargo, es poco probable que esta ley llegue a promulgarse, pues el liderazgo de los republicanos en el Senado no ha dado señales de respaldar su votación y, aún si esto sucediera, podría ser vetada por el presidente.

De acuerdo con los últimos informes del gobierno estadounidense, desde el inicio del conflicto Washington ha destinado 195 mil millones en la defensa de Ucrania; sin embargo, la mayor parte de eso ocurrió antes de abril de 2024; desde entonces, el enfoque electoral y la presidencia de Trump ha diezmado el apoyo a Kiev.