La entrada en vigor de la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, prevista para el 1 de enero de 2027, encuentra a la mayoría de las empresas mexicanas sin preparación suficiente para enfrentar los cambios operativos y regulatorios que implicará la reforma.
De acuerdo con datos citados por la firma tecnológica Rankmi, basados en información de la consultora EY, alrededor del 72 por ciento de las organizaciones en México aún no ha iniciado acciones para adaptarse al nuevo esquema laboral, pese a que el Gobierno federal y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) ya definieron el calendario para su implementación gradual.
Rodrigo Smeke, vicepresidente de Crecimiento Estratégico de Producto de Rankmi, señaló que el principal desafío no será únicamente reducir las horas de trabajo, sino modificar la forma en que las empresas administran el tiempo y la productividad de sus colaboradores.
El especialista explicó que las organizaciones requerirán una mayor visibilidad sobre aspectos como asistencia, cargas de trabajo, horas extraordinarias y desempeño, con el fin de operar de manera más eficiente y reducir riesgos ante posibles auditorías laborales.
Además, la reforma incrementará la necesidad de contar con registros electrónicos confiables que documenten el inicio y término de cada jornada laboral. Estos mecanismos serán clave para acreditar el cumplimiento de horarios, validar el pago de horas extras y atender eventuales revisiones por parte de las autoridades.
Rankmi considera que el control de asistencia dejará de ser un proceso meramente administrativo para convertirse en una herramienta estratégica de cumplimiento y gestión del talento.
La reducción de la jornada también obligará a las áreas de Recursos Humanos y Operaciones a revisar procesos internos, automatizar tareas repetitivas y fortalecer modelos de gestión orientados a resultados.
La empresa destaca que plataformas que integran información sobre asistencia, vacaciones, permisos, desempeño y capacitación facilitarán la toma de decisiones y permitirán mantener la eficiencia operativa sin incrementar la carga de trabajo de los equipos.
Smeke afirmó que la productividad dejará de medirse por la presencia física de los trabajadores y comenzará a evaluarse con base en resultados, por lo que aquellas organizaciones que integren herramientas tecnológicas y analítica laboral estarán en mejores condiciones para cumplir con un entorno regulatorio más exigente.
La reforma laboral también se da en un contexto en el que México continúa entre los países con más horas trabajadas al año, con más de 2 mil 100 horas anuales, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Asimismo, datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) indican que 75 por ciento de los trabajadores mexicanos ha reportado fatiga relacionada con el estrés laboral, situación que especialistas consideran puede atenderse mediante modelos de trabajo más eficientes y enfocados en el bienestar de los colaboradores.