Estados Unidos.- Una expresión común dentro del Partido Republicano desde que tomaron la migración irregular como bandera política ha sido pedir a los migrantes que lleguen a Estados Unidos por la vía legal, “the right way”; sin embargo, en días recientes, la administración del presidente Donald Trump impuso nuevas restricciones tanto para el ingreso legal como para una eventual residencia permanente en el país.
Para evitar el “abuso” a su sistema migratorio, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció modificaciones a las visas de no inmigrantes para estudiantes, trabajadores culturales y periodistas, que limitan el tiempo en el que los beneficiarios de ese visado pueden permanecer en Estados Unidos.
De acuerdo con el titular de la dependencia, Markwayne Mullin, por décadas miles de personas han llegado al país bajo el amparo de un programa estudiantil sin que se estableciera un periodo de tiempo exacto para su estancia, lo que permitía a muchos de ellos permanecer en Estados Unidos al enrolarse en nuevos cursos.
Las nuevas políticas del DHS no solo limitan a cuatro años el tiempo en el que estudiantes extranjeros pueden permanecer en Estados Unidos, sino también reduce el periodo de gracia en el cual, tras haber completado el curso, los beneficiarios de este programa pueden buscar una visa de inmigrante con base en un empleo y patrocinada por una empresa estadounidense.
Si bien el DHS ha justificado las modificaciones en la regulación como una respuesta al aumento de este tipo de visados, argumentado que el Departamento no tiene la capacidad para monitorear a los extranjeros durante su estancia en el país, críticos señalan que la rigidez de estas medidas harán más difícil a los estudiantes internacionales completar las licenciaturas y programas de posgrado para las que se han matriculado, privando a la Unión Americana de una reserva de talento en la que ya se invirtieron recursos y generará más trabajo burocrático para el propio DHS.
En opinión de la internacionalista Estefany Carbajal, profesora de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y especialista en temas migratorios, si bien la nueva política afecta principalmente a estudiantes en programas de especialización, como Medicina o Arquitectura cuyos planes académicos superan los cuatro años, esto refleja un cambio en la conceptualización de la migración en general.
“Aunque se puede ampliar el permiso de los estudiantes internacionales, ahora hay mucho mayor control, incluso desde el recabar de datos biométricos en su proceso de solicitud y lo exhaustivo de su revisión; por otra parte, estas ideas también afectan a la migración de trabajadores. En caso de Estados Unidos, cuando se necesitan ciertos perfiles como ingenieros, médicos o enfermeras, era mucho más fácil que fueran ayudados por algún empleador y que, después de algunos años de vivir en el país y pagar impuestos, se pudiera acceder a una residencia permanente; ahora eso es mucho más difícil con el regreso de Donald Trump”, apunta la especialista.