Florida.- Daniel Perez, legislador local en Florida y aliado de Marco Rubio, espera la votación del Senado estadounidense que lo nombre como el representante de Washington en Brasilia; sin embargo, el latente embajador enfrenta atrasos a su aceptación por parte de Brasil, que busca aplazar su confirmación hasta después de las elecciones para evitar cualquier interferencia electoral.
Por casi un mes el gobierno brasileño ha detenido la aprobación diplomática hacia el embajador estadounidense propuesto por el presidente Donald Trump, con ello deja abierta la posibilidad de que Washington no cuente con un representante en Brasilia durante el proceso electoral de la democracia más grande de Sudamérica. De acuerdo con fuentes consultadas por Reuters, la lentitud con la que el gobierno del presidente Luiz Ignacio Lula da Silva analiza la solicitud estadounidense es considerada un acto hostil desde la Casa Blanca y el Departamento de Estado.
La carrera de Pérez para convertirse en el siguiente embajador en el país sudamericano comenzó con la nominación del presidente Trump el 1 de junio; sin embargo, esta llegó sin que el Departamento de Estado haya consultado al gobierno brasileño sobre la aceptabilidad del estadounidense. Desde Brasil se ha tomado esta omisión del protocolo como una falta de respeto y ha obstaculizado la aceptación del diplomático, quien ya cuenta con la aprobación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadunidense.
Brasil asegura que su servicio diplomático se encuentra investigando los antecedentes del candidato de acuerdo al protocolo y no ha descartado aceptar la propuesta estadounidense; sin embargo, debido a que ellos, como país anfitrión, tienen la facultad para decidir el tiempo apropiado para dar la aprobación, no hay garantías que esta se de antes de las elecciones del 4 de octubre.
Las tensiones entre las dos economías más grandes del continente han aumentado en los últimos meses a razón de diferencias ideológicas entre el progresismo de gobierno de Lula y el apoyo a los sectores de derecha de la región operado por el Departamento de Estado. Más aún, el presidente Trump abiertamente ha defendido al expresidente, Jair Bolsonaro, tras su intento por socavar la democracia brasileña; el hijo del expresidente, Flavio Bolsonaro, busca ahora la presidencia de Brasil y ha intentado posicionar a la Casa Blanca como uno de sus principales aliados.
El temor a una operación electoral a favor del candidato opositor ha sido motivo de otras tensiones diplomáticas entre Brasil y Estados Unidos. Este 29 de julio, el presidente Lula confirmó que su gobierno negó las visas de dos enviados estadounidenses que, de acuerdo con el mandatario, iban a sembrar dudas sobre el sistema electoral brasileño. El Departamento de Estado ha negado la intención de operar electoralmente durante el proceso del próximo octubre