Bolivia.– Con seis meses en el poder, Rodrigo Paz, presidente de Bolivia, se enfrenta a su primera crisis social, a través de la cual se exige su dimisión.
Es la Central Obrera Boliviana (COB), el mayor sindicato de obreros y campesinos del país, el que mantiene el llamado a protestar por tercera semana consecutiva para exigir dos demandas principales: un aumento del 20 % al salario mínimo y disminuir el precio del combustible.
Si bien el gobierno y diversos sectores bolivianos, como los mineros y los maestros, lograron acuerdos recientes, como la creación de un bono anual a cambio de no aplicar un aumento salarial general, la dirección de la COB se mantiene firme en sus convicciones.
Mario Argollo, secretario ejecutivo del sindicato, pidió el pasado domingo al pueblo boliviano no abandonar las calles pese a la presencia de las “fuerzas represivas del orden”.
“Por lo que estamos luchando es para un sector grande de la sociedad que en su momento va a ser perjudicado por las medidas que el gobierno quiere imponer. (Debemos) defender de manera digna los derechos de la patria: la economía de nuestros hijos y los recursos naturales. Si hoy no actuamos va a ser demasiado tarde (…) Lastimosamente el gobierno central no va a entender de otra manera el accionar que tenemos”, dijo Argollo, quien enfrenta una orden de aprehensión en su contra por los delitos de instigación pública a delinquir y un posible delito de terrorismo.
Manifestaciones en Bolivia afectan estabilidad del gobierno
En opinión del doctor Fernando Neira Orjuela, investigador del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM, sin duda las manifestaciones afectan la estabilidad del gobierno de Rodrigo Paz, marcado por tener una línea económica a fin a la de Estados Unidos, con privatizaciones y el con el intento de vender los bienes económicos y vitales del país, lo que en parte explica la crisis social actual.
“La reacción de parte de Rodrigo Paz va a ser la que siempre hay: va a haber represión, acusaciones de terrorismo y va a tener el respaldo de Washington como ya se lo hizo manifiesto”, dice Neira Orjuela.
Además del respaldo de Estados Unidos, que apoyó los esfuerzos del Ejecutivo por restablecer la paz, el orden y la seguridad al ser un gobierno elegido democráticamente, otros 10 países latinoamericanos expusieron su total apoyo al presidente Paz, entre ellos Argentina, Chile y Costa Rica.
Los socios regionales de Bolivia señalaron a las protestas y los bloqueos de carretera como las razones del desabastecimiento de alimentos e insumos esenciales para la población y, en ese sentido, reiteraron su apoyo al diálogo y al respeto de las instituciones para la preservación de la paz social.
Gobierno de inestabilidad, lo que se espera de mandato de Rodrigo Paz
Ante el inconformismo expuesto contra Rodrigo Paz sin que éste haya cumplido su primer año en la presidencia, el panorama que se espera para el resto de su periodo gubernamental se prevé similar.
De acuerdo con el especialista de la UNAM, el presidente Paz va a tener un gobierno que, “desde ya”, va a estar caracterizado por una inestabilidad social y política al considerar que tampoco tiene mayoría en el Congreso, lo que dificultará la ejecución de toda su agenda.
En esa medida, el inconformismo social por la falta de promesas cumplidas harán del gobierno actual uno con mayores retos.
“La situación en Bolivia no es un tema menor, es la movilización derivada de las primeras decisiones que tomó Rodrigo Paz en materia económica, porque durante su campaña su discurso estuvo dirigido a sacar al país de esa crisis económica en la que se encontraba”, explica el investigador.
Aunado a las promesas no cumplidas de Paz, el doctor suma el inconformismo de que Evo Morales no llegara a ser candidato presidencial, la acusaciones contra el expresidente por abusar de una menor de edad y la división del partido Movimiento al Socialismo (MAS) como parte del malestar social del país.
“Eso le dificulta (a Paz) el poder tener una gestión adecuada, pues lo que vendrá a futuro va a ser derivado de cómo se logre manejar este primer gran movimiento que tiene el país (…) Vamos a ver qué tanta capacidad de negociación y de resolución de conflictos tiene el gobierno, porque no es fácil lidiar con el MAS y con todo el movimiento indígena boliviano.
“Si no se logra un acuerdo que satisfaga a la población, y eso lo veo difícil, creo que vendrán tiempos oscuros para Bolivia y en especial para su pueblo”, comparte el doctor.
Neira Orjuela agrega que es también la posición que toma Evo Morales lo que complica la situación al interior de Bolivia al ser una figura similar a la que tuvo Nicolás Maduro en Venezuela o Daniel Ortega en Nicaragua: “liderazgos que terminan haciéndole mucho daño a los movimientos progresistas porque vienen asumiendo actitudes autoritarias que en ningún sentido ayudan a la lucha que se establece en términos sociales”.
Por el respaldo que el gobierno de Paz recibió de sus socios internacionales, Morales criticó dicho apoyo y señaló a los gobiernos involucrados como “invasores, asaltantes de recursos naturales, mercaderes de la muerte y genocidas”. También acusó al gobierno al turno de reprimir con fuerzas policiales y militares a los manifestantes e iniciar una “brutal persecución y detención” contra el secretario general de la COB y otros dirigentes sindicales con el fin de “aplacar” la sublevación popular.