Estados Unidos.- Décadas de sanciones contra la principal exportación iraní terminan este lunes luego que el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos levantara las restricciones a la importación y venta de petróleo crudo, productos refinados y petroquímicos derivados provenientes de la República Islámica.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció que la Oficina de Control de Activos Extranjeros emitió una licencia general que anula una docena de sanciones contra los hidrocarburos iraníes y permitirá la comercialización de estos hasta el 21 de agosto de 2026; plazo delimitado por las negociaciones entre Irán y Estados Unidos previstas como parte del memorándum de entendimiento firmado la semana pasada. En una publicación en redes sociales, el funcionario estadounidense enmarcó esta decisión como un resultado de las negociaciones que se llevan a cabo en Suiza y encabezadas en el lado estadounidense por el vicepresidente, JD Vance.

Si bien Estados Unidos no ha importado energéticos iraníes desde la Revolución Islámica de 1979, el documento emitido por el Departamento del Tesoro también autoriza que el pago de deudas por la venta de petróleo sea hecho en dólares estadounidenses; lo cual abre la puerta de los mercados internacionales a los energéticos iraníes.

Si bien, hasta antes del bloqueo de sus puertos, el petróleo iraní tenía como principal destino refinerías independientes en China que adquirían el producto sancionado a precios por debajo del mercado, previo a la imposición de sanciones durante la primera administración del presidente Donald Trump, Irán era proveedor de India, Turquía, Grecia, Taiwán y aliados estadounidenses como Japón y Corea del Sur.

Las primeras sanciones internacionales a Irán llegaron en 1979 después de la toma de rehenes de la embajada estadounidense en Teherán. Este tipo de castigos fueron impuestos múltiples veces con dos puntos de intensificación específicos, que corresponden al descubrimiento del desarrollo de su programa nuclear con fines bélicos,  durante la primera década de este siglo, y la salida unilateral de Estados Unidos del Plan de Acción Acción Integral Conjunto en 2018.

De acuerdo con secretario Bessent, el diálogo entre Washington y Teherán funciona en la medida que el aparato de seguridad del República Islámica permita el libre flujo de mercancías por el Estrecho de Ormuz y la entrada de inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA); sin embargo, aunque el paso por la vía marítima comienza a mostrar un aumento, la entrada de inspectores del regulador internacional aún está sujeta a discusión.

Por su parte, el vicepresidente Vance caracterizó positivamente su encuentro con funcionarios iraníes en Suiza y declaró que el trabajo de este fin de semana prepara los cimientos para un acuerdo final positivo para todas las partes. En contraposición, Ministerio del Exterior iraní sostiene que la República Islámica no ha hecho nuevos compromisos ni discutido, aún, los detalles de un acuerdo sobre su programa nuclear.