Ciudad De México .- Con el objetivo de obtener liquidez inmediata, miles de personas que arribaron a Nacional Monte de Piedad enfrentan a ahora un nuevo miedo que podría hacerles perder la esperanza; la posibilidad de perder para siempre sus prendas y objetos empeñados que dejaron en garantía.
Y es que la huelga por parte de los trabajadores de Monte de Piedad, mantiene suspendidas las operaciones de la institución, lo que complica en mayor medida los procesos de refrendo, pago y recuperación de los bienes hipotecados, lo que genera incertidumbre entre los clientes.
Mientras tanto, el conflicto laboral entre el patronato y los trabajadores continúa sin solución definitoria, han sido especialistas advierten que los préstamos de emergencia podrían convertirse en pérdidas patrimoniales para quienes dependen del servicio financiero.
Posibilidades de recuperar prendas disminuye ante aumento de intereses en Monte de Piedad
La huelga en Monte de Piedad ha generado incertidumbre entre los usuarios y las posibilidades de recuperar las prendas disminuye ante el aumento de intereses. Y es que para miles de familias, empeñar una joya, herramienta de trabajo, equipo electrónico, o hasta un vehículo, representa una fuente inmediata de recursos para enfrentar alguna emergencia como un gasto médico o pago educativo que surge de imprevisto.
La economía de los usuarios que pusieron en garantía sus bienes materiales, se ve afectada debido al servicio suspendido en las sucursales que hay a lo largo y ancho del país, el cual cumplió ocho meses de estar en huelga.
No obstante, aunque las sucursales se encuentran cerradas, usuarios denuncian que los intereses continúan acumulándose, quienes además señalan que, lejos de suspenderse los cobros, han incrementado los costos relacionados al almacenamiento y al refrendo de las prendas, lo que ha provocado un aumento en el monto total de la deuda, casi siendo imposible de pagar a la institución prendaria.
Usuarios no pueden acceder a nuevos financiamientos, podrían perder sus bienes
Sumado a esto, la imposibilidad de acceder a nuevos financiamientos o de poder recuperar sus herramientas de trabajo que fueron empeñadas genera en los usuarios un “estrés financiero” en las familias más vulnerables, empujando a muchos a recurrir a prestamistas informales o casas de empeño privadas que cobran intereses exorbitantes.
Ante el cierre de sucursales y que no hay una resolución para la huelga, se han abierto varias posibilidades de que la institución reestructure el calendario de pagos, emitiendo prórrogas en las fechas límite y el paso a almoneda para evitar que los usuarios pierdan sus prendas.
Asimismo, se han abierto más canales de recaudación vía digital, lo que permite abonar a través de aplicaciones móviles, transferencias o depósitos en tiendas digitales. Sin embargo, aunque los clientes paguen su deuda, la entrega física de los objetos no es posible hasta que se termine la huelga por parte de los trabajadores.
